Louzán se adelanta a la FIFA y desata un lío sobre la sede de la final del Mundial 2030
El presidente de la RFEF provoca un debate que el organismo internacional quería evitar al dar por hecha que se jugará en España pese a que no hay decisión oficial.

España quiere que la final del Mundial de 2030 se celebre en la Península y está jugando fuerte para llevársela. Tanto, que el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, ha dado por hecho este lunes que nuestro país "liderará" el torneo que organiza junto a Portugal y Marruecos y ha dado por hecho que el último partido del mundial se disputará en un estadio que esté ubicado en territorio español. Sin embargo, sus palabras han abierto un debate ya que la FIFA aún no ha tomado una decisión oficial.
"España tiene una capacidad organizativa demostrada durante muchísimos años, va a ser la que lidere ese Mundial de 2030 y aquí se celebrará la final de esa Copa del Mundo", ha afirmado Louzán después de subirse al escenario para recoger uno de los premios de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid (APDM). Una declaración rotunda con la que parecía cerrar meses de especualciones sobre si Marruecos iba a quedarse con el partido decisivo del torneo del centenario.
Sin embargo, horas después de las palabras de Rafael Louzán, el programa El Larguero de la Cadena SER, puso freno a la euforia. Según ha señalado el periodista Antón Meana, las palabras del presidente de la RFEF no constituyen un anuncio oficial. "Ha expresado un deseo, pero no una noticia, porque no le corresponde a él ni anunciarlo ni decirlo”, señala Meana, quien ha recordado que la decisión final depende exclusivamente de la FIFA.
Desde El Larguero insisten en que el calendario deportivo de este año juega en contra de cualquier tipo confirmación. “La FIFA ya nos aseguró que no va a tomar ninguna decisión sobre el Mundial 2030 antes de que termine el Mundial 2026”, ha añadido Antón Meana, subrayando que en otras ediciones la sede de la final mundialística se anunció con dos o tres años de antelación, pero nunca más de cuatro.
En la misma línea se ha pronunciado el redactor jefe de fútbol internacional del diario AS, Aritz Gabilondo, que ha calificado de "prematuro” el anuncio de la sede de la final. “Desde la FIFA no hay nada oficial. Hay una voluntad porque la final se celebre en España y en ese sentido sacamos algún cuerpo de ventaja a Marruecos, pero no está decidido”, explicaba, recordando además que Marruecos va a acoger el Mundial de Clubes como parte de un delicado equilibrio político dentro de la FIFA.
Ese equilibrio es clave. Marruecos sigue siendo el otro gran candidato, aunque su imagen ha quedado tocada tras la mala organización de la última Copa África. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, llegó a emitir un duro comunicado pidiendo sanciones tras los incidentes de la final del torneo continental, un episodio que pesa en el debate interno sobre la fiabilidad organizativa del país africano.
En ese contexto, la estrategia española pasa por asumir la mayor carga de partidos del Mundial. “La baza de la RFEF es que si la FIFA quiere que España soporte la mayor parte del torneo, luego no le puede decir que no a la final”, ha sostenido Antón Meana, quien ha recordado también el peso institucional del Real Madrid y a su relación con la FIFA.
Mientras la FIFA decide, el debate ya se ha trasladado al plano doméstico. Si la final acaba en España, Madrid y Barcelona parten como favoritas. El Santiago Bernabéu y el Camp Nou, ambos recién remodelados, cumplen los requisitos de aforo, imagen y simbolismo que exige una final mundialista. Marruecos, por su parte, proyecta un gran estadio en Casablanca, aunque la concesión de la final del Mundial de Clubes y la final del Mundial de selecciones genera dudas entre quienes reconocen sus buenas relaciones con la FIFA.
La conclusión, por ahora, es más matizada que el titular inicial. España no puede dar por asegurada la final, pero sí ha tomado una buena ventaja respecto a su rival más directo y, además, ha dejado clara su ambición. La decisión no llegará hasta que termine el Mundial de 2026. Hasta entonces, la partida sigue abierta. Ahí, Madrid y Barcelona han empezado a barajar las cartas.
